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Unite exige que Kraft divulgue las repercusiones de la potencial absorción de Cadbury sobre el empleo

18 November 2009 News
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A medida que aumenta la presión en la batalla por el  botín financiero que resulte de una potencial y hostil absorción de la firma Cadbury con sede en el RU por parte Kraft Foods, la afiliada británica de la UITA –Unite– ha instado a Kraft a presentar sus planes sobre la mesa y a ofrecer garantías claras sobre los puestos de trabajo y las pensiones. En una carta abierta a la Presidente Ejecutiva de Kraft, Irene Rosenfeld, fechada el 16 de noviembre, la secretaria de alimentos y bebidas de Unite, Jennie Formby, expresó su profunda frustración por cuanto "la repetida negativa de Kraft a hablar con nosotros de manera significativa sobre los temas que son de mayor importancia para nuestros miembros y el público británico nos lleva a sentirnos cada vez más aprensivos acerca de las intenciones de la compañía". La organización sindical está exigiendo garantías explícitas respecto a que los puestos de trabajo y condiciones no sufrirán como resultado de una absorción, incluyendo la no clausura de cualquier establecimiento ni despidos obligatorios en el RU e Irlanda por cinco años, ninguna erosión de los términos y condiciones por cinco años, ningún aumento en los aportes jubilatorios por cinco años y el compromiso de la compañía que financiará cualquier déficit en materia de pensiones.

El 9 de noviembre, Kraft cumplió con el requisito del RU de "proponer o callarse" y reiteró formalmente su oferta anterior de adquirir Cadbury con una combinación de dinero en efectivo y existencias. De hecho, la oferta es incluso menor, debido a la baja del valor accionario de Kraft desde setiembre. La dirección de Cadbury rechazó el trato, lo que significa que Kraft cuenta ahora con 3 semanas para hacer su oferta a los accionistas de Cadbury, poniendo en funcionamiento el procedimiento británico de 60 días, durante cuyo plazo se esperaría que Kraft supere la oferta.

En cuanto a la forma, el proceso de absorción se ha vuelto "hostil". En la práctica, la adquisición de Cadbury por parte de Kraft siempre fue hostil en lo que atañe a los trabajadores/as de ambas compañías.

Inevitablemente, las adquisiciones tienen un beneficiario - los accionistas y la dirección superior (a través de su opción de compra de acciones) de la compañía adquirida. Los trabajadores/as de Kraft, así como de una ex Cadbury absorbida por Kraft, serían los perdedores, a pesar del salto en la participación del mercado que entusiasma a los analistas financieros. Los ingresos de Kraft están trastabillando y la compañía carga con deudas equivalentes a casi la mitad de su capitalización en el mercado, como consecuencia de intentar financiar dividendos y recompras de acciones solamente mediante la reducción de gastos (esto es, recortando drásticamente los puestos de trabajo) en lugar de construir la compañía mediante inversiones productivas. La adquisición de las operaciones de galletitas de Danone en el 2007 acumuló más deudas, pero no frenó a Kraft de continuar canalizando dinero hacia los accionistas.

Kraft tendría que incurrir aún en mayores deudas para costear a Cadbury, pero los bancos de inversiones, que habrán de recoger los mayores frutos del negocio, se apresuraron a intermediar la adquisición y facilitar nuevos créditos para financiar la deuda cada vez mayor. Según lo mencionó la prensa financiera, no menos de 18 principales bancos forman fila para proporcionar un préstamo transitorio y crédito renovable a Kraft, incluso el Royal Bank of Scotland (RBS), en el cual el gobierno del RU tiene una gran participación a través de su abultada inyección de dinero de rescate al contado. "No ha escapado a nuestra atención", manifestó Formby de Unite, "que tenemos un banco que es propiedad de los contribuyentes de impuestos que financia parcialmente esta puja". Efectivamente, RBS está proyectando utilizar dineros públicos para embolsarse honorarios y obtener los beneficios de las ventas de bonos, usufructuando la destrucción de empleos en el RU.

Así que mientras los bancos anticipan con ansiedad los honorarios y las nuevas emisiones de bonos, los inversionistas como Warren Buffet con importantes participaciones tanto en Kraft como en Cadbury se ubican para obtener utilidades en ambas puntas, no importa lo que suceda a qué precio. Las grandes compras de acciones de Cadbury por parte de los fondos de cobertura – los últimos inversores de corto plazo, como Paulson & Co. (que recientemente anunció una participación de 2,08% en Cadbury) y Eton Park (2,4%) – han elevado el precio de dichas acciones, aumentando de ese modo el costo potencial de una operación de compra para los trabajadores/as de Kraft en todo el mundo. Al mismo tiempo, el proceso se caldea para la dirección de Cadbury en su afán de demostrar que puede resistir la presión ofreciendo por sí sola un valor para los accionistas aún mayor que a través de Kraft. Son las finanzas, y no el mercado de alimentos, las que están impulsando un proceso en el cual los trabajadores/as de todas partes están destinados a perder.