UITA / Noticias de la UITA sobre Mujeres Trabajadoras

LAS MUJERES Y LOS DERECHOS LABORALES EN COLOMBIA

En los últimos años se ha deteriorado aún más la calidad de vida de la población, las brechas sociales aumentan por efecto de tres fenómenos: a) incremento de los índices de pobreza, b) fallas en los sistemas de redistribución del ingreso y la estructura de propiedad, y c) concentración de la propiedad en los medios de producción.

El Modelo de desarrollo ha impactado negativamente el empleo formal. En una sola década se perdieron 900.000 contratos de trabajo asalariado y aumentaron los independientes o los “cuentas propia” en dos y medio millones, siendo mayoritaria la población femenina, la cual representa el 57.9% en esta situación. Las mujeres en Colombia ganan en promedio 14.28% menos que los hombres. El 80% reciben una remuneración igual o menor a dos salarios mínimos legales. La tasa de desempleo entre las mujeres alcanza el 18% comparada con la de los hombres que es del 10.5%.

La mayor parte de los empleos son temporales. La tendencia del mercado laboral ha sido deslaboralización, precarización y terciarización, que han acelerado el acceso de la mujer al mundo del trabajo, en condiciones precarias, precipitando la llegada de los jóvenes y proyectando las tasas de desempleo a niveles hasta del 20%.


 Los principales cambios en materia laboral han llevado a:

La política laboral Colombiana ha estado orientada a reducir los costos laborales como estrategia de generación de empleo, y de crecimiento económico, como lo evidencia la última reforma laboral, Ley 789 de 2002, que redujo el pago por trabajo en días dominicales y festivos, amplio la jornada diurna, y redujo las indemnizaciones por despidos injustos.

Reducción de ingresos, mayores jornadas laborales, disminución de cobertura en seguridad social, aumento del acoso sexual y acoso laboral.
Disminución en la tasa de sindicalización: Del total de población, ocupada 17.169.826. La población sindicalizada es 1.030.190 es decir el 4%.

La disminución de la contratación colectiva, su sentido político para la defensa de los derechos de trabajadores y trabajadoras en contraste con la sindicalización hace perder el poder de los sindicatos en la negociación y posibilidades de existencia.

Es indudable que todo lo anterior reduce las posibilidades de ejercicio democrático de participación y representación; en las mujeres queda más difícil constituirse en fuerza colectiva para defender los derechos; no solo por el tiempo que significa organizarse, participar y construir propuestas sino por las resistencias de los empresarios en la conformación de sindicatos.

Por: Adela Torres, Secretaria General, SINTRAINAGRO