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Cuanto más cambian las cosas: Heinz y la variedad en las adquisiciones de capital riesgo

8 March 2013 Editorial
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Supeditada a la aprobación de los accionistas, en el curso de este año, Berkshire Hathaway de Warren Buffett y la brasileña 3G Capital adquirirán Heinz, la gigante del sector de alimentos, por USD 28.000 millones. Es una adquisición de capital riesgo con un toque particular – apropiado para una empresa que comercializó la frase "57 variedades" – pero el efecto sobre los trabajadores y trabajadoras de Heinz será similar al que sufren los trabajadores/as en las compras apalancadas o financiadas por terceros desde hace mucho tiempo: intensa presión sobre el empleo y las condiciones laborales, ya que los inversores procurarán extraer hasta la última gota de efectivo.

La cifra de 28.000 millones incluye USD 12.000 millones entre deuda nueva y contraída; un “mero” 42,8 por ciento del precio de compra (bastante superior para afectar el flujo de efectivo, pero inferior según los estándares históricos de los mega-negocios de capital riesgo, donde se han apalancado compañías en hasta un 80% y aún más). Pero el precio incluye USD 8.000 millones de acciones preferentes que pagan 9%, más opciones de compra de acciones a un precio convenido, en fecha futura. Considérese esto como apalancamiento oculto y el coeficiente de endeudamiento llega hasta el cielo. En una variación de la recapitalización de dividendos ("recap") utilizada por los fondos de capital riesgo para asumir nueva deuda después de privatizar las compañías, la recapitalización es incorporada desde el comienzo y, por supuesto, Berkshire puede ejercer sus opciones de solicitar aún más dividendos.

Heinz aumentó sus dividendos en forma constante anualmente y hasta trimestralmente desde el colapso financiero de 2008, al tiempo que, con regularidad, celebra el incremento de réditos con nuevos despidos y mayor tercerización (ver Heinz keeps workers in the dark and docks their pay) sólo en inglés. La deuda adicional, la prima del 20% pagada por la compañía y los dividendos garantizados de Berkshire incrementan la presión.

Debido a que Berkshire y 3G aporta cada una USD 2.000 millones en patrimonio neto, pero sólo Berkshire obtiene los 8.000 millones en acciones preferentes, Buffett compró su parte de la compañía en términos muy distintos que 3G. Esto indujo a un comentarista del Financial Times, a señalar con ironía, que Buffett había apalancado a todos salvo a si mismo en esta compra financiada con deuda. La verdad es que Buffett y 3G juntas han utilizado a los trabajadores/as que fabrican los productos y producen las ganancias. Es la conocida fórmula en la cual todos los riesgos son transferidos a la fuerza laboral.

No supone consuelo alguno para los trabajadores y trabajadoras que Buffett haya dicho que dejará que 3G se ocupe del trabajo práctico de administrar la compañía. 3G convirtió una cervecera brasileña en la gigante mundial AB InBev mediante un despiadado recorte de gastos y logró extraer aún más efectivo de Burger King cuando la adquirieron de un anterior consorcio de capital riesgo. "Estos tipos se ensucian realmente las manos en sus negocios," comentó con admiración un banquero entrevistado por Forbes sobre el negocio Heinz.

Cuanto más cambian las cosas, más permanecen iguales. Enormes cantidades de deuda son el vehículo para adquirir empresas y extraer efectivo para los inversores, a expensas de los trabajadores/as. Esto no cambiará hasta que se imponga una reglamentación que aborde el mecanismo fundamental. Mientras tanto, los trabajadores/as de Heinz necesitan organizar su defensa.